• Jose Perilla

Segunda parada: Palomino ¡En la variedad está el placer!


Al día siguiente, dejamos correr la mañana en el hostal Bona Vida (el cual, dicho sea de paso, recomiendo por precio, calidad y sobre todo calidez de sus trabajadores) para luego subirnos al bus que nos llevaría a Palomino. Puesto que hay una única vía que recorre la costa atlántica sin desviarse hacia el centro del país, es realmente fácil encontrar cupo en los buses que salen cada media hora. Una hora y media después, el bus nos dejó en la carretera principal de Palomino, desde donde nos tocó llegar en una especie de mototaxi al hostal Tiki Hut. Un lugar genial, con un ambiente juvenil (aunque no propiamente de fiesta-rumba, sino de actividades) y con una particularidad:

tiene entrada libre a los indígenas Arhuacos para que interactúen con los huéspedes que así lo quieran.


Allí pudimos descansar un poco en la tarde, recorrer las zonas aledañas al hostal caminando y comer algo. A lo largo del viaje nos fue muy útil llevar el equipaje organizado, en una maleta portable (un backpack o maleta grande basta) y tener siempre una maleta más pequeña en la que se pueda llevar lo esencial a todo lado. En nuestro caso, lo esencial fue bloqueador, agua, gafas, un pequeño botiquín, algo de comer -preferiblemente natural para no dejar basura- y los celulares y billeteras de los tres.



El tercer día, desayuno y ¡pa’l tubing! El tubing es una de las actividades insignia de Palomino, en la que se baja por el río Palomino en un neumático hasta desembocar en el mar. Si bien no es una actividad extrema (como yo me lo había imaginado), es absolutamente recomendable: es una bajada lenta, tranquila, en la que solo se escuchan los sonidos de la naturaleza bajo el cielo. Con un poco de suerte, incluso podrán sentir uno que otro pez tocándoles los pies. Con buena compañía es una experiencia inolvidable. Unos minutos antes de llegar al mar, a uno ya le están preguntando qué quiere almorzar. Con esto, al bajarse del neumático el almuerzo ya está servido en un restaurante al borde de la playa. Mi amiga lo describe como una experiencia wow, en la que montó por primera vez en moto y tuvo un espacio de paz y reflexión durante el recorrido. En la noche salimos a otro hostal a tomar unos cocteles. Una vez se acabó la fiesta, nos invitaron a su residencia a seguir conversando. Para no hacer el cuento largo, nos terminamos encontrando con un joven que no sabía cómo había terminado trabajando allí, una abogada venezolana que se enamoró de Palomino cuyo sueño era montar un hostal propio a la orilla del mar, una alemana que se tomó seis meses porque quería vivir la experiencia de trabajar en una playa, una microbióloga argentina a punto de casarse y un estadounidense que nos ofreció alojarnos en su casa en Florida sin esperar nada a cambio. Esto para decir que uno termina encontrándose con todo tipo de personas, cada una con una historia de vida más interesante que la anterior.


Recomendaciones para Palomino:

  • Vale la pena reservar con antelación. Los hostales en temporada alta pueden estar en capacidad full. Aunque puede que encuentres cama, muchos de ellos son a veinte minutos o más caminando de la playa, así que es recomendable reservar con tiempo uno cerca a la playa. Para el tubing puede que no haya cupos y adicionalmente hay que hacer una especie de registro que, aunque no es muy engorroso, sí vale la pena dejarlo hecho un día antes.

  • Estar dispuesto a montar en moto. Para ir hasta el sitio donde comienza el recorrido del tubing no hay otro medio de transporte. Además, es el pasajero (es decir, uno mismo) quien tiene que llevar el neumático, lo que lo hace un poco tedioso (pero no peligroso) aunque sea un recorrido de unos diez o quince minutos.

  • Cuidado con el mar. En Palomino particularmente se generan unas corrientes de agua que pueden arrastrarlo a uno al fondo del mar, incluso cuando desde afuera se ve apacible. Es prudente preguntar en los hostales o a los habitantes cómo está antes de meterse. ¡Mejor prevenir que lamentar!

  • Estar dispuesto a interactuar y compartir. Parte de la magia de Palomino está en la gente con la que uno se encuentra. Tanto los habitantes, como los trabajadores en los hostales que están allí de paso y los huéspedes extranjeros, todos están allí para compartir y siempre dispuestos a pasar un buen rato juntos.

¿Cuándo ir a Palomino?


Si estás buscando un sitio para unos cuatro o cinco días con una playa agradable, fácil de llegar, precios razonables y un ambiente juvenil y variado, Palomino es el lugar. Cada hostal tiene un ambiente distinto y muchas actividades abiertas al público, por lo cual con seguridad encontrarás algo que se acople a ti. Encontrarás extranjeros, bartenders y meseros con historias de vida únicas dispuestos a tomarse algo contigo en la noche y una infinidad de pequeños negocios de personas que están de paso en Palomino.


Precios: Moderados en nuestro caso. Sin embargo, se puede hacer un paseo similar con menor presupuesto, así como tener una estadía de lujo por un precio mayor. Es decir, una vez estando allá, puede adaptarse el viaje casi a cualquier presupuesto sin que deje de ser una gran experiencia.

Palomino en una frase: ¡En la variedad está el placer!