• Jose Perilla

Primera parada: Riohacha, el comienzo perfecto.

Recomendaciones para el viaje

  1. Keep it simple. Llevar un equipaje ligero con una maleta que se pueda llevar siempre en la espalda es fundamental. No solo simplifica todo, sino que no hacerlo puede volverse un gran problema al momento de pasar de un lugar a otro o incluso para almacenarlo en los hostales.

  2. Aplicaciones. Hostel World y Google Maps fueron fundamentales estando allá. No solo para planear el paseo, sino para cosas que van saliendo a medida que el viaje va avanzando. Dónde bajarse del bus, buscar el hostal donde se tiene reserva, ver de vez en cuando en qué parte de Colombia está parado uno y otras cosas son fáciles con este par de aplicaciones.

  3. ¡Piérdale el miedo al bus! Si el bus nunca ha sido una alternativa de transporte (lo cual está bien), en este tipo de paseos toma un rol fundamental. Para este viaje en particular, ningún pasaje vale más de 10 mil pesos (aprox. 3 USD). Es rápido, sale casi a cualquier hora que uno necesite y generalmente tienen puesto para sentarse y viajar cómodo.

  4. Tener un kit armado para llevar siempre a la mano. Es clave siempre tener ciertas cosas a la mano, sobre todo en tierra caliente. Nuestro kit estaba compuesto de una toalla de secado rápido, bloqueador, un buen libro, algo de plata, agua, comida y un botiquín con lo básico para una eventual emergencia. Cosas más, cosas menos, es bueno tener este tipo de artículos para cualquier eventualidad.

  5. Tener todo más o menos planeado desde antes. Si bien el viaje mochilero tiene cierta dosis de incertidumbre, en nuestro viaje en particular fue indispensable haber planeado por encima el día a día desde antes y tener reservados (y pagos) los hostales desde que salimos. Esto depende sobre todo de la época, ya que lugares como Palomino o Santa Marta pueden estar copados en temporada alta.



Primera parada: Riohacha


Luego de un maravilloso viaje de una semana en un grupo de seis amigos por La Guajira, me aventuré con dos de ellos (una mujer y un hombre) a conocer la zona costera que se extiende entre Riohacha y Barranquilla. Es decir, Riohacha, Palomino, Buritaca, el PNN Tayrona y Santa Marta, hasta llegar a “Quilla”. Todo comenzó en Riohacha, luego de una semana de amaneceres, atardeceres, comer chivo

y pescado, tomar cerveza Costeñita, visitar el Cabo de la Vela, Punta Gallinas, el PNN Macuira y todo lo que tiene por ofrecer La Guajira y los Wayúus, de lo que espero poder escribir en otra ocasión.


La noche que antecedió a nuestro viaje fue muy especial. Un atardecer maravilloso, una que otra compra a los indígenas artesanos en el Malecón de Riohacha, comida distinta a lo que pudimos encontrar en la travesía por la Guajira y cerramos con una pequeña rumba en el Corona Sunset de Riohacha, una suerte de restaurante-bar en la playa con un ambiente más que agradable. Un cierre perfecto para despedirnos de las otras tres personas que prolongaban su estadía en La Guajira por unos días más.


Recomendaciones para Riohacha:

  • Caminar el Malecón. Tanto de día como de noche, la calle del Malecón de Riohacha es más que digna de un recorrido a pie. Vas a encontrar pulseras, mochilas, billeteras y cualquier variedad de artesanías tejidas -y vendidas- por las indígenas Wayúu y Arhuacas. Durante el día, en la playa hay sitios perfectos para parar a tomarse una cerveza o comerse un helado.

  • La buena compañía es indispensable. Si estás en Riohacha muy probablemente es porque también visitarás la costa atlántica o irás hacia el norte para conocer La Uribia, Manaure, Cabo de la Vela, Punta Gallinas y demás. En ambos casos, son viajes en los que quedarse hasta el amanecer, ver las estrellas o probar comida nueva marcan momentos únicos con quien los vivas.




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