Buga: Más allá de la Basílica del Señor de los Milagros.


Si viene cierto que Buga es catalogado como un lugar en el que “solo” se hace turismo religioso por toda la connotación que tiene el Señor de los Milagros de Buga, no solo en Valle del Cauca, si no en el país, este paraíso ofrece mucho más que esto y que ustedes deberían conocer. La connotación de Señor de los Milagros de Buga es tanta que hasta los equipos de fútbol de esta zona del país antes de un partido importante van a pedirle, imagino yo, que los ilumine y los guie a la victoria. Aunque bueno a decir verdad ni eso le sirvió al América de Cali para ascender a la primera categoría del futbol profesional colombiano en 5 años jajajaja. Lo más cómico es que soy hincha del América, por lo que el chiste no es tan chiste, pero seguramente ustedes estarán sonriendo y con eso basta.

Pues bien. Llegué a Buga muy a las 10 p.m. y la pregunta era ¿Dónde iba a dormir? No tenía reserva en ningún lado, en Buga vivía una amiga, pero claramente no me podía dar posada porque no había espacio, o eso decía, aunque tenía un sofá bien confortable que conocí al día siguiente.

Ella sería la encargada de acompañarme en el tour que nadie hace en Buga, así tal cual catalogué mi visita a este lugar. Bueno si se preguntan ¿Dónde dormí?, gracias a HostelWorld encontré un lugar y bueno a decir verdad el único de esas características. Qué raro fue dormir en una pizzería pero bueno hacia parte del paseo ¿no?

Al otro día comenzó el tour. Pero sin antes conocer a la tía, la mama y hasta la abuela de mi amiga. ¿Pensarían que estaba en manos de una mala persona? No lo sé, pero la verdad no creo. Luego de despedirnos de la sagrada familia iniciamos el recorrido bajo un sol radiante y unos 33 grados centígrados. Lo primero que hicimos fue ir a comer chontaduro, fruta característica de esta zona. La verdad no me gustó. Fue como comer yuca y obvio no me gusta mucho. Ahora entiendo por qué dicen que el chontaduro solo les gusta a las personas de esta zona. La primera parada tenía que ser en la Basílica. Mucha gente en la iglesia y sí, apenas uno ingresa a este recinto sagrado la energía cambia por completo y es lindo. Al salir de este lugar fuimos a conocer el Mirador el Faro, ubicado en la Avenida de la Calle 1, sobre el margen del Río Guadalajara, entre las Carreras 14 y 15. El ingreso al mirador tiene un costo de 2mil pesos. Ahora, pensé que solo se podía ir hasta la mitad, pero no. Lo sé, soy muy despistado, así que volví a subir esta vez hasta el mirador. En medio de la subida encontré un aviso muy particular que decía “no orinar aquí” a lo que me reí, tomé aire y seguí subiendo, debo decirles que el espacio es muy reducido y las escaleras son muy empinadas más el calor lo que lo hace un poco pesado pero la vista es muy bonita, así que vale la pena visitarlo.



Luego de salir del mirador y tener un poco de sombra para “refrescarnos” avanzamos hacia las calles del centro en medio del camino nos encontramos el bar llamado El Castillo, lugar denominado como el “el bar de los infieles”, pues este lugar es una discoteca que tiene el parqueadero y el bar bajo tierra, por lo que se les hacia todo más sencillo a los infieles. No sé si aún está funcionando, pero es un sitio legendario y muy peculiar. A tres cuadras del bar, pasamos por el parque de Bolívar, estaba recién remodelado, y la gran cantidad de vegetación hacen de este lugar da una tranquilidad increíble. Si están de buenas y visitan el parque Cabal podrán ver ardillas e iguanas, pero como yo soy de malas no las vi.

En el hostal un turista español me mostró algunas fotografías de lugares que había visitado en Buga y uno de ellos era un balneario “cerca” y me gustó tanto en fotos que no me podía irme de Buga sin conocerlo. La familia de mi amiga me ayudo a conseguir un motorratón (moto taxi) que me llevara. Debo aclarar que odio las motos, pero era lo más económico para ir y era la única manera de lograrlo así que, pues arranqué. Al montarme a la moto casi me caigo se los juro porque era una moto de las antiguas por lo que no tiene de donde agarrarse jaja pero bueno sobreviví. después de 45 minutos de viaje llegamos a Casa Lago el Manantial, lugar que tiene una piscina natural, helada eso sí, pero es espectacular. Alejado de la ciudad y muy tranquilo, cuando fui habían tres personas más, lo que daba aún más tranquilidad. Le pedí el favor a la persona que me llevo que me esperara maso una hora a lo que fue reacio hasta que le dije que le gastaba almuerzo ¿Si hay comida todos son más amables, no?

En el Balneario pueden pasar la noche y hay varias actividades para hacer como senderismo, avistamiento de aves y visitar una cascada que queda a dos horas del lugar. En serio es una belleza rodeada de naturaleza. De vuelta en la misma moto le dije al señor que acelerara y bueno el me hizo caso, seguro iba cagado de la risa viendo mi susto, pero valió la pena. Aquí termino mi tour en Buga.



Así pasa con muchos lugares, nos enfocamos en lo que todo el mundo conoce y no investigamos más allá. Como Buga seguro hay muchos lugares de Colombia que tienen este potencial. Dediquemos tiempo a los lugares pequeños, que según mi experiencia tiene muchas cosas diferentes que ofrecer. Conocer lugareños y hablar con ellos nos permiten ver más allá del turismo y conocer la historia real. Con dos o tres días en Buga conocerían más cosas. Así que viajen sin afán. Por mi experiencia digo que Buga si es mucho más que la Basílica del Señor de los Milagros. Los invito a visitarla y hacer el tour que yo hice. Eso sí, lleve buenos tenis para caminar porque caminando es que se conoce.

Si quieren ver y saber más sobre mis viajes pueden seguirme en Instagram @felipejduarte_ o en mi canal de youtube FelipeJiménezDuarte.

Por ahí nos vemos.

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